Una fisura no es un problema: es un síntoma. Repararla sin haber diagnosticado la causa —asiento, retracción, sobrecarga, corrosión— es la vía más rápida para que reaparezca a los seis meses, con el coste duplicado. Una vez conocida la causa, la elección técnica se reduce casi siempre a dos familias: inyección o grapado (cosido). No son intercambiables.
Primera pregunta: ¿fisura viva o muerta?
Es el criterio que lo condiciona todo:
- Fisura muerta (estabilizada): su origen ya no actúa (retracción del fraguado, un asiento ya consolidado). Se puede restituir el monolitismo con sistemas rígidos.
- Fisura viva (activa): sigue moviéndose con cargas, temperatura o humedad. Un relleno rígido volverá a romper; requiere sistemas flexibles o una solución estructural que controle el movimiento.
La distinción no se hace "a ojo": se instala un testigo o fisurómetro y se mide durante semanas. Ese dato decide el sistema y evita pagar dos veces.
Inyección de resinas (UNE-EN 1504-5)
La inyección introduce a presión controlada un producto que rellena el plano de la fisura en todo su espesor:
- Resina epoxi para fisuras muertas: restituye la transmisión de esfuerzos; el elemento vuelve a trabajar como una pieza única. Es la reparación estructural por excelencia en vigas, forjados y muros.
- Poliuretano flexible para fisuras vivas con paso de agua: sella y acompaña el movimiento. Habitual en muros de sótano, depósitos y juntas fisuradas.
- Lechadas cementosas para fisuras de gran abertura en elementos masivos.
La norma UNE-EN 1504-5 clasifica estos productos por transmisión de fuerza (F), ductilidad (D) y expansión (S) — la prescripción correcta especifica clase, no solo "inyectar resina".
Grapado o cosido de fisuras
El grapado añade armadura transversal al plano de fisura: grapas de acero corrugado o inoxidable en rozas perpendiculares, recibidas con resina o mortero de alta resistencia.
Cuándo es la opción correcta:
- Fisuras con pérdida de capacidad resistente donde la inyección sola no basta.
- Muros de fábrica o de hormigón fisurados por asientos, donde hay que devolver continuidad mecánica.
- Como complemento de la inyección: se inyecta para rellenar y se cose para armar.
Y cuándo no: en fisuras vivas sin haber resuelto la causa del movimiento, el grapado solo traslada la fisura unos centímetros más allá de las grapas.
Los errores que más vemos
- Sellar en superficie y llamarlo reparación. Un cordón de masilla oculta el síntoma; la fisura sigue trabajando por dentro (y filtrando).
- Inyectar epoxi rígida en fisura viva. Reabre junto al plano inyectado. Era un caso de poliuretano flexible o de solución estructural.
- No tratar la causa. Si la fisura viene de corrosión de armaduras, primero se sanea y pasiva según UNE-EN 1504; si viene de déficit de capacidad, se estudia el refuerzo del elemento.
- Ejecutar sin presión ni control. La inyección exige boquillas, presión adecuada y verificación de relleno; brochazos de resina sobre la fisura no son una inyección.
Cómo lo resolvemos
Nuestro proceso separa el diagnóstico de la ejecución, y eso es lo que nos permite responder del resultado: diagnosticamos la causa (con respaldo de ingeniería forense), prescribimos el sistema con su clase UNE-EN 1504-5, y dirigimos la ejecución, que realiza un aplicador especializado y homologado bajo nuestro control, con una sola garantía sobre la obra terminada.
El detalle de los sistemas de reparación —morteros R4, pasivación, inyección— está en la página de reparación de hormigón.